REZO DEL ANGELUS A MARIA SANTISIMA DE LOS DOLORES POR "CAMINO DE OCTUBRE"

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El pasado domingo 13 de Noviembre, la Hermandad recibió a los Amigos del Camino de Octubre, muy cerquita ya de cumplir su meta de este año: ganar el Jubileo del Año de la Misericordia ante las plantas de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder en su Basílica. 

 

 


Han sido  treinta y tres ya los caminos  que, por iniciativa de un gran amigo de muchos hermanos de Las Penas, Pepe Rodríguez, un grupo de locos (los Amigos del Camino de Octubre) vienen realizando todos los años andando; habitualmente desde la Basílica de San Lorenzo hasta la Ermita del Rocío. Este año por el motivo reseñado, a la inversa.

 

Salimos el sábado 12, a las once de la mañana de la Reja tras la que habita María Santísima del Rocío y, 24 horas después, ya nuestros pasos nos llevaron a la Parroquia de San Vicente.


Difícil describir los sentimientos de los que llegábamos tras un día de camino ininterrumpido y vestimos ruán y esparto el Lunes Santo, al entrar en San Vicente, y encarar nuestra Capilla, como siempre cofre precioso para las queridas devociones de los Hermanos de las Penas.


Nos recibió nuestro Hermano Mayor y una amplísima representación de la Junta de Gobierno, alguno participante de este mismo camino muchos años, y varios también conocedores del camino de fe y devoción que une Sevilla y la Aldea almonteña. La Capilla se ensanchaba mientras cuarenta y cinco corazones íbamos entrando para poner ante los pies de Nuestro Padre Jesús de Las Penas y María Santísima de los Dolores las intenciones que traíamos andando durante casi 70 kilómetros.

Minutos antes de las 12 del mediodia, para no interferir con la Misa Parroquial, y tras unas cariñosas palabras de bienvenida del Hermano Mayor,  los que conocimos por el anuncio del Ángel la encarnación de Nuestro Padre Jesús de las Penas en las entrañas purísimas de María Santísima de los Dolores, rezamos el Angelus en su honor.


Posteriormente, con el cariño con el que hace Las Penas las cosas, fuimos agasajados con una cerveza y un aperitivo reponedor después de tantas horas de cansancio y pies doloridos. Fueron minutos de intensa convivencia, descanso y charla amigable y distendida, en los que también se pudo visitar la Casa de Hermandad.

Poco después nos dirigimos a la Plaza de San Lorenzo. En pocos minutos pasamos de rezar ante Jesús de Las Penas, de verlo abatido, caído, suplicante la mirada, a verlo erguido, impresionante, levantando poderoso la cruz de nuestros pecados y repartiendo a manos llenas su Misericordia.

En el breve camino entre San Vicente y San Lorenzo cuarenta y cinco peregrinos comentaban…..que grande son LAS PENAS!!!! ---- GRACIAS!!!