Crónica del Solemne Traslado de Ntro. Padre Jesús de la Penas a su Altar de Quinario
El recogimiento de los hermanos, fieles y devotos solo era roto por las teclas del órgano de la parroquia.
La torre de la Parroquia de San Vicente Mártir daba las 21:00 horas. La noche estaba fría tras las lluvias que la ciudad había recogido desde que comenzara el presente año. El Diputado Mayor de Gobierno avanzaba por delante del presbiterio y, tras él, un cortejo de cincuenta hermanos portando cirios morados que iluminaban las penumbras de la parroquia.
Tras pasar la comitiva por delante de las andas de Nuestro Padre Jesús de las Penas, sonaron las notas de Coplas al Señor, compuestas por D. Antonio Pantión. El prioste primero llamó a las andas. Más de treinta personas, entre ellas el Pregonero de la Semana Santa, José Antonio Rodríguez Benítez, portaban al Señor desde la capilla hasta el Altar Mayor, donde el recogimiento de los hermanos, fieles y devotos solo era roto por las teclas del órgano de la parroquia.
Sonaba Jesús de las Penas, su marcha, y las andas iban ganándole terreno a la nave del Evangelio. El cortejo de hermanos con cirios ya se encontraba en la nave central; la cruz de guía primitiva, con los faroles, y el estandarte, acompañado por dos varas, presidían el altar mayor, con todas las miradas centradas en Él.
Tras posar las andas bajo la escalinata del presbiterio, nuestro párroco y predicador del Quinario, el Rvdo. Sr. D. Carlos Coloma Ruiz, Pbro., rezó las preces por nuestros hermanos difuntos para poner fin a tan solemne traslado.
